x Neverland: Más Allá.

20 jul. 2016

Más Allá.


-Capítulo 6.- El comienzo.-

La noche tras el accidente fue un tanto horrible. Después de aguantar el sermón de mi hermana durante más de media hora me fui a la cama y como era de esperar no pude dormir.
Sin querer comencé a pensar en todo lo que había transcurrido durante ese espantoso día.

De vez en cuando me daba la vuelta y me cambiaba de posición, la cama parecía más dura que de costumbre... En uno de esos momentos en los que me giré vi a Fukay, estaba mirando fijamente por la ventana que había justo detrás de el escritorio, tenía una expresión seria y sin vida.
No sé si será por lo que le he explicado o si habré dicho algo que le haya afectado me dije a mi mismo, de todos modos ni siquiera se dio cuenta de que le estaba mirando... sus ojos parecían fundirse con el cielo estrellado sin embargo no brillaban como tal.

Al final por el cansancio mis párpados se cerraron solos y me quedé dormido. A la mañana siguiente me desperté por culpa del sonido del despertador de mi hermana ya que lo pone a todo volumen.

- Bf - resoplé y me puse la almohada sobre la cara.

El sonido molesto y estridente del despertador no paraba. Esperé unos segundos más a que Asu le diera fin a ese ruido pero no fue así.
Me extrañó bastante así que me levanté dispuesto a ir a pararlo. Caminé hacia la habitación de mi hermana, al entrar me acerqué a su cama y apagué el despertador que estaba sobre su mesita de noche.

- Asu va... despierta... - quité las sábanas para destaparla pero no encontré nadie debajo de ellas.- Asu...?

Al ver que no estaba comencé a ponerme nervioso.

La primera cosa que me vino a la mente fue "¡¿Y si Yuta se la ha llevado?!". Bajé al primer piso con la esperanza de encontrármela allí pero tampoco estaba.

- Q-Quizás esté fuera. - fui a la entrada para ponerme los zapatos y salir.

Cuando terminé de ponérmelos di un paso para abrir la puerta pero antes de hacerlo me paré en seco. Había una nota sobre el recibidor.

- ... - la cojín rápidamente y comencé a leerla.

" ¡Hermanito! Espero que no te hayas asustado mucho al no verme en casa y lo siento por dejar el despertador en marcha. He tenido que salir urgentemente, mamá me llamó a las seis diciendo que volvía a las nueve y que la tenía que ir a buscar a la estación así que he ido pronto porque está bastante lejos, ya sabes... He dejado el desayuno en la mesa de la cocina. ¡¡Hasta luego!! Besitos, Asu."

- ....- dejé ir un gran suspiro de alivio - Fukay hoy estamos solos... - miré a mi alrededor y al no ver a nadie subí a la habitación de nuevo. - ¿Fukay?

Lo busqué por todas partes... sin embargo no logré encontrarlo.

- ¡Fukay no es hora de jugar! - dije con un tono firme y enfadado en medio del pasillo.

Aún así Fukay no salió. No estaba, se había esfumado.

- Maldita sea... - dije irritado mientras subía las escaleras por milésima vez. - Hoy se han puesto de acuerdo todos para dejarme solo.

De tanto buscar por todos los rincones de la casa se me quitó el hambre por completo y no desayuné, decidí esperar a que alguien llegara a casa.

¿Donde estará Fukay? Cuando pienso en ello cada vez me aparecen más preguntas. ¿A caso era real? Quizás estaba soñando...

De golpe llamaron al timbre. Del susto me puse en pie y fui rápidamente a abrir.
En cuanto abrí encontré a mi hermana tras la puerta ayudando a mi madre a entrar.

- ¿Q-Que ha pasado? - pregunté al acto.

- Saito... Ves al comedor inmediatamente.- contestó mi hermana con un tono tajante.

No dije nada más tan solo obedecí y fui al comedor como ella mandó. Sentado en el sofá pude escuchar el llanto desconsolado de mi madre y a Asu intentando calmarla. ¿Que debe haber sucedido?... En ese mismo instante mi hermana apareció por la puerta.

- ... -abrí la boca dispuesto a preguntar lo que pensaba pero...

- Saito. Ma-Mamá fue a ver a papá el otro día al hospital.

- ¡¿A papá?! ¿P-pero que hacía él en el hospital?

- ¿Recuerdas que siempre ha tenido problemas respiratorios? - agachó un poco la cabeza evitando tener contacto visual conmigo.

- Si, lo recuerdo. Los médicos le dijeron que ya estaba solucionado!

- ¡SE EQUIVOCARON! - alzó la cabeza y vi sus ojos llenos de lágrimas. - P-Papá... - bajó el tono de voz- Ya no está.

- ... - al oír eso me levanté del sofá, no podía escuchar más, o mejor dicho, no quería.

Antes de que me marchara mi hermana dijo las palabras que destrozaron mi corazón.

- Ha muerto.

Las palabras que acabaron de hundirme, esas que quería evitar... las que me indicaron que algo había empezado y ya no había marcha atrás.

Continuará.

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